miércoles, noviembre 15, 2006

Perspectiva


Todo es cuestión de no perder la perspectiva. ¿Por qué me inicié en la investigación?¿Por qué la lingüística y no las artes gráficas? Porque siento curiosidad, porque las palabras y la manera en la que se reunen para crear significados, para comunicar o extrañarnos me apasiona. No soy chica genio ni joven esperanza. Sólo alguien que tiene curiosidad y que por eso se mueve. Esta investigación no tiene por qué ser la neta, es un ejercicio y lo importante es que esté bien hecho, con dedicación y rigor. Entonces, sólo entonces, quizá el conocimiento sea posible. Orden, disciplina y perseverancia; mantener la casa decente, las plantas vivas, la cama sonriente, escuchar zamba y no olvidar que para no perder el interés en la tesis es preciso ser feliz, y sobretodo, no perder la perspectiva.lf

martes, noviembre 14, 2006

Léase con tono sarcástico por favor.

Díganme que es el invierno. El p*&%! invierno, digo, el otoño. Siento que nada avanza: transcribo textos interminables con horrores lingüísticos que sé que en algún momento se convertirán en las bases de mi tesis, pero no siento que esos golpes en el teclado sirvan para nada; tengo sueños de los que no recuerdo mas que la angustia; estudio portugués con devoción y la maestra nos repite, cada clase, que los dos semestres anteriores no sirvieron de nada y que deberíamos estar en básico (valiente lingüista); intento inútilmente arreglar el departamento sólo para ver que a los 5 min. me las he arreglado para desordenar otra vez
t o d a la casa y, como cuando era adolescente mi padre me convencía de ordenar mi recámara diciendo que el desorden de mi espacio vital era reflejo de mi desorden mental, acomodo las plumas de colores dentro de mi estuche en orden prismático para sentir que al menos un espacio diminuto y hermoso no se me ha desacomodado en la cabeza. Me consuelo pensando que a las rachas de angustia siempre siguen aquellas de creación e iluminación. Además mi revista mensual "Gato y cerebro", perdón "Mente y cerebro" dice, con fundamento científico, que los grandes descubrimientos se gestan durante largos periodos en las cabezas de los insistentes, así que espero que mi cabeza insista aunque no me lo haga saber concientemente... me niego a seguir con esto. Me voy al blog de Javi a releer sus aventuras en Berlín para ser feliz en tono alemán, para vivir en ese mundo paralelo donde no todos vamos como moscas a los cuadros llenos de luz, sino a aquellos medio ocultos que se revelan a la vuelta del sueño.lf.

miércoles, noviembre 08, 2006

081006

A veces, aunque la vida vaya bien y esté llena de proyectos en marcha, el entusiasmo se duerme a media tarde ¿Por qué? ¿Será que la gripa me ataca de nuevo? Me niego a todo: voy a hacerme un chocolate y a meterme en la cama con "Lo bello y lo triste" de Kawabata. Ía querida, tienes que leerlo.lf.

martes, noviembre 07, 2006

Blue Demon Bizarro

Los amigos y blogueros mexicanos andan tristones por la muerte del Huracán Ramírez. Yo la verdad no soy fan de las luchas, pero sí de los personajes, de sus máscaras vistosas y de su capacidad para despertar nuestro imaginario. El Chico Bizarro, el nombre cariñoso que le pusimos al ex-dueño del ex-mundo Bizarro, la tienda de cómics de nuestro pueblo, era fan de las luchas y los luchadores aunque nunca había visto una lucha ni en televisión. El Chico Bizarro tiene una voz pequeña y discreta que lo hace diferente de la mayoría de los españoles y con esa voz nos orientó recién llegados al mundo del cómic, nos apartó varios tomos cuando nos quedamos sin medio céntimo y nos consiguió los maravillosos libros de Gorey. Cuando regresamos a México la primera vez, nos encargó que le trajéramos máscaras de luchadores para vender en la tienda. Cuando se las dimos las acomodó en las paredes y de pronto la tienda de cómics resultó para nosotros exóticamente familiar. Al poco tiempo el Chico Bizarro se cansó de tener que manejar el comercio y no poder leer los cómics, así que traspasó la tienda y antes de mandarlo todo al diablo e irse a Bruselas, una tarde abrió su mochila, sacó una llave mecánica y después nos enseñó que siempre cargaba consigo su máscara de Blue Demon, que era la que más le gustaba. La tienda se la quedó un chico que nunca sabía cuáles eran los cómics que le pedíamos y que está siempre cerrada. Del Chico Bizarro, salvo un comentario que generosamente escribió en este blog, no se ha vuelto a oír nada, nadie lo ha visto más por la ciudad y nosotros sospechamos que se quedó en Bruselas transformado en un héroe de la justicia llamado Blue Demon Bizarro. Nosotros lo extrañamos porque nos caía súper, pero confiamos en que esté cumpliendo con destino heróico reservado sólo para él. Saludos al Chico Bizarro.

lunes, noviembre 06, 2006

ojos chiquitos o los milagros del café

En un intento por ampliar el corpus de estudio para mi tesis hoy, inicié un nuevo taller para estudiantes de español. Me vestí medianamente formal, me aplaqué la melena y con chingos material en la bolsa llegué con cinco minutos de anticipación a la clase. Al poco tiempo tenía 13 pares de ojos fijos en mí... "bla bla bla bla, bla bla bla ¿miau?" Cero respuesta. Las 26 pupilas me miraban fijas, como si vivieran solas, sin boca en el rostro que las acompañara. Finalmente una sueca estrenó su voz, luego una canadiense y una danesa. El resto eran ojos bellísimamente razgados en una estética oriental minimalista y perfecta "Bla bla bla bla..." y las 20 retinas restantes me miraban a través de esa rendija delgadita como un grano de alpiste. Nada. A media clase di 5 minutos de descanso. Las occidentales se pararon por un café de inmediato, pero los orientales se quedaron en su silla, quietos y tranquilos, como si ese descanso no les hiciera falta, como si el movimiento no fuera una necesidad. Acabé por preguntarles si me entendían, todos dijeron que sí y yo les expliqué que era incapaz de leer su lenguaje corporal. Admitir esa ignorancia fue como abrir una puerta: rieron discretos, me dijeron que no podrían haberse imaginado que soy mexicana (¡again?) y finalmente inició algo así como una complicidad. Durante la segunda parte de la clase las pupilas tuvieron también boca y sonrisa y al final, creo que lo hemos pasado bien... aunque puede que el cambio también se debiera a los dulces de café. lf

domingo, noviembre 05, 2006

Otoño-Invierno


A cambio de la lluvia y la humedad en el aire, de sentir brisa en la nuca o viento de frente al rostro, el otoño-invierno se roba al sol y, aunque los días blancos nos regalan una luz invaluable por su opacidad y nitidez, la falta de luz cada vez mayor, se convierte en un elemento doloroso de la vida diaria: los días son cada vez más cortos, el sol es más opaco y se niega a calentar, los colores todos adquieren un tono insulsamente sobrio, y la vida, cada vez más reservada al interior de los edificios, se ve iluminada por lámparas artificiales. En este panorama me recupero de una gripa súbita, preparo un taller que inicia mañana para ampliar mi corpus de tesis (sí, porque el blog y la literatura, y los cómics y los viajes y ofrendas son muy bonitos, pero tengo que hacer una tesis) y preparo otro curso que también apareció sorpresivamente y que me llevará a la tierra de Theo Angelopoulos a mediados de diciembre. Así pido paciencia: no olvido al blog ni a quienes me han ayudado con la investigación, no olvido la deuda de Oporto ni los cómics, es sólo que en estos días ha entrado por fin el otoño-invierno, y como cada año me pide celoso que le regale un par de días, tumbada en la cama, contándole cómo el año me ha hecho más vieja, me ha enredado más ideas en la cabeza y me ha hecho más feliz, todo con esta luz chiquita.lf.

miércoles, noviembre 01, 2006

Ofrenda


Nunca he tenido bien claro las fechas de las ofrendas para niños y adultos, así que este año le he puesto a mi abuela su primera ofrenda desde ayer. La de ayer era dulce: con pan, galletas de mantequilla y huesitos de mazapán, que son típicos de Madrid para estas fechas; hoy, a pesar de esta gripa traicionera, pollo con mole, arroz rojo y tortillas de harina porque no conseguí de maíz. Le dibujé una Catrina sonriente, porque supongo que ahora que conoce a la muerte, no le molestará verle los huesos, y también le puse un tequila, porque en el último de mis cumpleaños en el que me hizo compañía, tuvo a bien beberse uno a mi salud. lf.